2 - RETRATO - ENTREGA

 


Nuestro objetivo principal fue retratar a Juan, un tatuador a tiempo parcial con una impronta estética muy marcada por sus tatuajes, su forma de vestir y su presencia dentro del estudio. En un principio, nos interesaba observar cómo este “personaje” habitaba su espacio a través de las herramientas de su oficio, como la tablet, las tintas o la máquina de tatuar. Sin embargo, durante el rodaje, el foco del relato terminó desplazándose hacia un momento mucho más genuino: su descanso.

A partir de ese instante, nos interesó registrar el quiebre de la rutina laboral y mostrar una faceta más íntima, espontánea y atravesada por la música, especialmente por su fanatismo por los Red Hot Chili Peppers. En un momento, Juan comenzó a tocar una batería imaginaria en el aire y entendimos que ahí estaba el verdadero núcleo conceptual del retrato.

Nos interesaba mostrar cómo el pulso, el ritmo y la precisión que aplica al tatuar también aparecen, casi de manera inconsciente, en su vínculo con la música. El video termina construyéndose desde ese cruce entre la espontaneidad del momento y el compás interno que guía tanto su oficio como su forma de habitar el espacio.


- Propuesta visual

Para traducir esta idea al lenguaje audiovisual, tomamos distintas decisiones en relación con la iluminación, el color, la composición y el montaje.


- Paleta de color y dirección de arte

El estudio de Juan ya proponía una estética muy definida, que decidimos respetar y potenciar. Trabajamos con una paleta acotada de colores neutros —blancos, negros y distintas gamas de marrones—, donde los pequeños acentos de color aparecían de forma orgánica a través de los stickers, las tintas y algunos objetos del espacio. Esto nos permitió mantener una imagen limpia y, al mismo tiempo, darle personalidad al entorno sin intervenirlo artificialmente.


- Diseño de iluminación

Aprovechamos principalmente la luz natural proveniente de un ventanal amplio. Para evitar contrastes demasiado duros y recuperar información en las zonas de sombra, utilizamos un rebote de luz que nos permitió modelar el rostro y el cuerpo de Juan de manera más suave.

Esta decisión generó un degradé lumínico sutil que ayudó a separarlo del fondo y a dirigir la atención hacia sus movimientos y gestos.


- Composición y profundidad de campo

Decidimos ubicar a Juan a cierta distancia de las paredes para trabajar con una profundidad de campo reducida. A través del enfoque selectivo, buscamos aislarlo visualmente de su entorno y concentrar la atención en sus acciones y expresiones.

Las composiciones alternan encuadres centrados con otros construidos a partir de la regla de los tercios, utilizando fondos blancos y limpios para que el cuerpo y el movimiento tuvieran mayor peso dentro del cuadro.


- Decisiones de cámara y escala de planos

La construcción visual del personaje se pensó de forma gradual, revelándolo por partes. Elegimos comenzar desde un contraplano de Juan de espaldas, priorizando primero la presentación de su espacio, sus herramientas y los elementos que construyen su identidad cotidiana.

A medida que avanza el video, la cámara empieza a acercarse y fragmentar el cuerpo para enfatizar el ritmo de sus movimientos.


- Montaje y ritmo

El montaje se construyó a partir del ritmo corporal de Juan. Para representar cómo se deja llevar por la música, decidimos fragmentar las partes de su cuerpo que acompañan el pulso: primero los pies marcando el ritmo, después las manos y finalmente la cabeza.

De esta manera, los distintos planos terminan unificándose a través del compás interno del personaje, conectando visualmente su oficio con su pasión por la música.

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